La importancia de la educación y gestión emocional.

Algo más que un tema de moda

En nuestro día a día nuestras emociones nos iluminan o apartan de nuestro camino. No somos conscientes de lo que realmente significan a lo largo de nuestra vida. Nadie nos dijo o enseñó como manejarlas, cambiarlas o valorarlas. Nadie nos habló de como nos influencian a pesar de que no se ven o no parecen importantes. Somos unos “analfabetos emocionales”, según Delgado (2011). Pero la verdad es que son fundamentales para alcanzar un proyecto de vida, estudios, familia, etc.

Las emociones están presentes en nuestra forma de relacionarnos desde que nacemos.

Todo lo que hacemos, sea que nos beneficie o perjudique está subordinado a nuestras emociones. Tanto es así, que son lo primero que usamos desde el comienzo de nuestra vida: el miedo, la tristeza, el dolor, la alegría, es lo que expresamos antes de poder siquiera hablar. Incluso vienen en nuestros genes, marcando nuestro temperamento. Sentimos antes de pensar y toda decisión se toma según las emociones del momento, no de la razón. La reflexión, el pensamiento surge después.

A través del llanto, la sonrisa o conductas rudimentarias nos vamos relacionando con el mundo. Así podemos afirmar, que nuestras emociones configuran el aspecto físico, mental, anímico y social de nuestras vidas.

¿Qué función cumplen las emociones?

Las emociones nos aportan información sobre nosotros mismos, nuestra relación con las demás personas y el entorno. Experimentamos alegría o satisfacción cuando las cosas nos van bien, y tristeza o desesperanza, cuando sucede todo lo contrario, como el caso de pérdidas o amenazas.

Cada vez que experimentamos una emoción, podemos crear pensamientos acordes a la misma. Nuestro sistema nervioso entonces actúa como el preparador del organismo para dar la mejor respuesta. Es decir, las emociones son como un sistema de alarma que se activa cuando detectamos algún cambio en la situación que nos rodea; son recursos adaptativos que presentamos, los cuales dan prioridad a la información más relevante para cada uno. Se ponen en movimiento así, diferentes procesos, que nos permitirán dar una respuesta y tomar decisiones importantes en nuestra vida diaria.

En la infancia, las emociones positivas, favorecen el desarrollo de una personalidad optimista, confiada y extrovertida, sucediendo lo contrario con la vivencia de emociones negativas. Así una adecuada educación emocional, permitirá adquirir destrezas para el manejo de los estados emocionales, gestionar las emociones negativas y aumentar en buena medida, las emociones positivas.

En este sentido, podemos mencionar por ejemplo, el saber resolver de manera asertiva los conflictos, encajar una frustración a corto plazo a cambio de una recompensa a largo plazo y manejar nuestros estados de ánimos para motivarnos.(Fernández y Extremera, 2005)

Beneficios de la educación emocional

Una buena educación emocional conlleva todo un proceso de aprendizaje en el que se va construyendo la visión del mundo, de nosotros mismos y cómo nos manejamos. Sintonizar, armonizar con nuestros sentimientos y emociones y hacernos cargo de nuestros pensamientos. La autoconciencia, es parte de este proceso el reconocer la emoción, advertir los pensamientos, juicios y valoraciones que nos hacemos y reconocer las emociones y pensamientos que se van desprendiendo de los primeros.

Con un desarrollo adecuado de las emociones podremos:

-Recuperarnos antes de emociones negativas y re-encausarlas.
-Manejar las crisis y el estrés de forma positiva.
-Ser más optimistas, pero no en exceso.
-Saber expresar nuestras emociones y entender las de los demás.
(Desarrollar la empatía y la asertividad)
-Tener una autoestima realista.
-Presentar capacidad de cooperación y una buena resolución de conflictos.
– Emprender un proyecto de vida satisfactorio.

Nos ayudará a saber como reaccionar ante los problemas de la vida mas allá de si tenemos unos estudios superiores con excelentes calificaciones o no. Será la mejor herramienta para progresar cada día, ya que la inteligencia emocional es la que nos ayuda a conocernos y a relacionarnos con las demás personas y con nuestro entorno. Será el principio, hacia un conocimiento y desarrollo personal, social y un proyecto de vida.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

ALONSO GARCÍA, CATALINA Mª DEL CARMEN ; ONGALLO CHANCLÓN, CARLOS ; GALLEGO GIL, DOMINGO JOSÉ. (2003) Psicología Social y de las Organizaciones. Comportamientos Interpersonales. Editorial Dykinson

DELGADO SUÁREZ J. (2011) Recuperado de https://www.rinconpsicologia.com/2011/02/analfabetos-emocionales-un-mal-de-la.html

FERNÁNDEZ BERROCAL P. ; EXTREMERA PACHECO N. (2006) “La Inteligencia Emocional y la educación de las emociones desde el modelo de Mayer y Salovey”, Revista Interuniversitaria de Formación del Profesorado, 19(3), 63-93 Universidad de Málaga

GOLEMAN DANIEL: (1996) “Inteligencia Emocional”, Editorial Kairós

MARTÍNEZ VERA E. (2006) “Trasmisión de valores desde la educación emocional”. Editorial Andamio

Recapacita Fundación Mafre

http://www.recapacita.fundacionmapfre.org/ediciones_anteriores/inteligencias_multiples.php

Otros sitios de interés

http://www.begoibarrola.com/inteligencia-emocional

http://www2.uned.es/reop/pdfs/2010/21-2%20-%20M%20C%20Ortega%20Navas.pdf

http://www.inteligencia-emocional.org

http://elfactoremocional.es/debemos-ensenar-los-ninos-manejar-emociones

http://www.palabrasaladas.com/di_lo_que_sientes/emocionario_muestra.pdf

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Autor: Cecilia Bruno

Educadora Social (colegiada nº 439) Máster en Terapia Emocional.

Un comentario en “La importancia de la educación y gestión emocional.”

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